Ni bien salimos de la boca del subterraneo, el viento helado y la nieve nos chocaron de frente. Refuerzo de abrigo y a descubrir esta ciudad increíble.
A pocos metros del hotel, Times Square. Un espectáculo fascinante que hace olvidar el frío, el viento y lo que fuera. Carteles luminosos, música, gente por todas partes... y el local de M&M. Los confites en todos sus colores, tamaños y versiones. Así empezaron las chicas, así de encantadas.
El segundo día sería mas largo que el primero y comenzaría en la 5ta avenida. Domingo por la mañana, quizás sea el momento más tranquilo para recorrer esta famosa arteria. Y aprovechando la tranquilidad matinal, subimos al Rockefeller Center. Antes de llegar al piso 70, donde se encuentra el mirador, intentamos sacar la foto a este rascacielos que contiene 19 edificios y ocupa casi 9 hectáreas. Con la cámara en el suelo pudimos abarcarlo todo.
"Top of the Rock" es el nombre de las dos terrazas desde las que se puede observar la ciudad. La vista de todos los lados merece el ticket de entrada y los controles de seguridad.
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| Downtown desde "Top of the Rock", en el piso 69 del Rockefeller Center |
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| Central Park desde el mismo piso |
El edificio alberga viviendas, oficinas, comercios, los estudios de la NBC ( donde Jimmy Fallon hace su Talk Show), restaurants y la que supongo que será una de las pistas de hielo mas famosas.
El paseo por la misma avenida nos obligó a entrar a comercios clásicamente sugeridos en las guías de turismo: American Girl Shop, NBA. Entretenimiento para todas las edades.
El descanso del mediodia se dió en la Grand Central Station, la estación de trenes con más tránsito del país. También se ha convertido en un ícono de la ciudad. Una hamburguesa en Shake Shack nos dió las energías necesarias para seguir el circuito planeado.
A poquísimas manzanas, el Chrysler Building, y un poco más allá, donde la 5ta se une con la calle 34, el Empire State.
Aquí fue momento de doblar y caminar por la 7ma avenida, conocida como la Avenida de la moda. A las chicas este giro les trajo suerte ya que un florista muy simpático les regalo la flor más gigante que jamás hayan visto.
Con este entretenimiento, lo que restaba hasta Times Square se les pasó muy rápido. Y en cuanto llegamos a la esquina donde se ubica la tienda Toys 'R Us la flor quedó en el olvido. Adentro, cualquier chico se vuelve loco. Clari encontró en el tercer piso el rincón de las golosinas, y allí aplicó parte de sus ahorros. En cambio Male, eligió gastarlos en un ticket para la Vuelta al Mundo instalada allí mismo.
Cuando pudimos sacarlas de ese paraíso, continuamos el paseo por la 5ta avenida, a esta hora repleta de gente, hasta la emblemática esquina del Plaza Hotel, del Central Park. Cubierto de nieve, este parque no pierde el encanto, mucho menos a la hora que se prenden las luces de los edificios. Los carruajes a caballo pasean decorados y las familias con chicos se tiran en trineo, o simplemente dan una vuelta por un lugar con muchas actividades en verano y con bastante menos en invierno.
Tambien en esta esquina queda FAO Schwarz, que es la juguetería mas antigua del país, famosa por sus animales de felpa en tamaño natural, muñecas, y su piano gigante (se vende en algo más chico, para colocar en el piso de su casa). Es decir, otro lugar que desvive a cualquier chiquito. Aquí terminó Male el segundo día en Manhattan.
El día siguiente, President's Day, no amaneció menos helado. En metro, llegamos hasta Battery Park, desde donde salen los barcos y taxis acuáticos que hacen el viaje hasta la Estatua de la Libertad y Ellis Island.
| Monumento al Soldado desaparecido, en Battery Park |
Aunque las guías turísticas hablan de ciertos tours gratuitos, no los encontramos y por ello nos hicimos de los billetes que se venden en el Clinton Castle. La vista desde los botes tanto de la isla, como de New Jersey, Brooklyn y sus puentes, es impresionante.
Una vez arribado el barco, se puede descender y acceder a la Estatua de la Libertad, y de hecho, subir hasta la corona que rodea su cabeza. Es un monumento realmente muy lindo. Tan bien hecha está que da ganas de quedarse mirando sus detalles durante horas.
En nuestro caso, no estábamos dispuestos a escalar los 355 escalones con cinco grados bajo cero y dos niñas. Por eso optamos por seguir el paseo en el barco, sin descender ni aquí ni en Ellis Island ( el primer punto de América que pisaban aquellos inmigrantes que llegaron a este pais en el 1800).
Dos horas mas tarde ya estábamos de vuelta, listos para recorrer Downtown, Wall Street, el toro frente a la Bolsa de New York, los alrededores de Ground Zero, donde estuvieron las Twin Towers ( se puede ingresar al parque creado en memoria de todas las victimas ), Trinity Church ( aquella iglesia localizada enfrente y que cumplió un rol de contención fundamental ante los atentados), Century 21 ( una tienda gigante donde se puede encontrar ropa de grandes marcas a precios mas accesibles)...
Desde Down Town, seguimos nuestro propio circuito que recorría Chelsea, un barrio de tiendas de moda, Chinatown, Soho (barrio ubicado bajo Houston Street, a lo que le debe el nombre). Las chicas y yo fascinamos con Pearl River Mart, considerado el negocio mas famoso de este barrio, pero ubicado casi casi en Chinatown. Todo tipo de productos asiáticos repartidos en dos pisos. Broadway al 400, y más allá, es donde están todas las marcas conocidas y dentro de todo accesibles. A las marcas más exclusivas hay que buscarlas en las calles internas.
Greenwich Village es un barrio tranquilo, que tiene un encanto especial. De edificios bajos, calles con árboles, pequeños restaurants de todos las especialidades y mucha movida nocturna.
Aquí terminamos este tercer día, casi todos comiendo comida mexicana ( menos Male, que cayó rendida sobre el primer plato) . Imposible seguir caminando, subimos a un taxi despues de mucho tiempo ( un lujo en Suiza, bastante más accesible en NYC) .
Dejamos para el dia siguiente el Upper East Side: Park Avenue, Lexington. El barrio mejor cotizado de la ciudad.
La primera escala fue en Sony Wonder Technology Lab, un museo de tecnologia gratuito para grandes y chicos. Con todo tipo de juegos con scanners, cámaras, música y entretenimiento nos entretuvimos un rato largo.
Transcurrido un tiempo, se hizo la hora de visitar el Museum of Modern Art ( MOMA), no muy lejos de allí. Aquí se exponen obras de artistas como Andy Wharhol o Van Gogh. Es uno de los museos más reconocidos de la ciudad y por eso está abarrotado de gente desde bien temprano.
| Por la cantidad de gente que se detiene frente a esta obra de un artista ruso, quizas sea una de las mas interesantes del MOMA |
| vista de los rascacielos de la ciudad desde el hall de entrada del MOMA |
| Andy Wharhol |
Si bien la modalidad local es comer en los carritos de la calle, que ofrecen todo tipo de comida y estan estacionados en todas las esquinas, tanto frío obligaba a almorzar algo caliente, sentados y con calefacción. No es éste un problema en New York: la oferta es bien variada y las cocinas están abiertas a toda hora.
El High Line Park es un parque de un kilómetro y medio de largo hecho sobre lo que fuera una vía de tren. Al estar elevado, ofrece una vista muy linda de la ciudad.
Después de pasar por H&B, un negocio inmenso de tecnología con muy buenos precios, ubicado en la 9th avenue, caminamos hasta la calle 30 y subimos las escaleras que dan comienzo a este parque que se extiende sobre los techos de la ciudad y ofrece vistas preciosas de Meat Market, Greenwich, Chelsea, el río Hudson, la Estatua de la Libertad...
Caminamos hasta la calle 14, y descendimos a pocos metros del Chelsea Market, un mercado gourmet instalado en lo que fuera originalmente la fábrica de galletitas Nabisco. Cupcakes de Eleni's para las chicas (un local irresistible para cualquier dulcero) y café de Sarabeth's para los grandes.
Camina que te camina, aparecimos nuevamente en la 5ta avenida, justo frente a Build a Bear, una jugueteria temática que encandiló a Clari. Lamentablemente, se quedó con las ganas por que llegamos en el momento mismo que cerraba las puertas hasta el dia siguiente. Compensamos con la típica pizza neoyorkina de Sbarro's y dimos por terminado el día.
Comenzó con lluvia nuestra última jornada en la ciudad. Si bien nos permitió caminar por el Upper West Side, el diluvió llegó cuando alcanzamos el Museum of Natural History, frente a Central Park. Este museo es excelente y vale la pena dedicarle mucho tiempo ya que abarca historia natural desde la época de los dinosaurios y expone sobre geografía, habitantes y naturaleza todos los continentes e incluso el espacio.
Y bajo la lluvia nos despedimos de esta ciudad atrapante, que nos encantó a todos.
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